Ha perdido la vida en un accidente durante el desempeño de su trabajo en la zona de la cala de Moraia, en Alicante, con el que buscaba siempre compatibilizar sus pasiones: los deportes en la naturaleza y la conservación del medio natural. Sus amigos honran su legado y lamentan la gran pérdida.
Cristina pertenecía al Grupo de Intervención en Altura (GIA) de los Agentes Medioambientales de la Comunidad Valenciana y en el momento del fatal accidente se encontraba en un farallón rocoso realizando trabajos para la conservación de la Silene de Ifac (Silene hifacensis), una planta rupícola endémica del norte de Alicante que habita acantilados costeros y que se encuentra amenazada, de ahí que Cristina colaborase en los trabajos de censo y repoblación que estos últimos años se venían realizando para recuperar a esta especie.
Cristina Gallardo en una actuación en un farallón rocoso. Foto: GIA.
Como Agente Medioambiental del Grupo de Intervención en Altura de Valencia Cristina era muy activa y colaboraba en muchos de los trabajos que desarrollan estos Grupos de intervención en Altura y Unidades de intervención a Lugares de Difícil Acceso de los Agentes Forestales y Medioambientales de España, introduciéndose en simas para realizar censos de rarísimas especies vegetales (helechos..) y animales (murciélagos..), diversos trabajos de recuperación de aves como la instalación de cajas nido de cernícalo primilla en los tejados de las casas de labor, marcaje de pollos de aves rapaces amenazadas para posibilitar posteriormente el estudio de su desplazamiento y su estado sanitario, como el águila perdicera, la desinstalación de vías de escalada deportiva en las cuales se había comprobado que suponían una afección a la flora endémica de esos farallones rocosos o bien porque impedían la adecuada nidificación de aquellas aves cuyo proceso reproductor precisamente se desarrolla en los farallones rocosos, y otros muchos trabajos que se están desarrollando y a los que ella contribuía con su entusiasmo y buen hacer.
Su otra pasión era el deporte practicado en el medio natural. Para Cristina esto era parte intrínseca en su vida, le apasionaba la bicicleta, la actividad en montaña y era escaladora. Ella no entendía la escalada como una mera actividad deportiva que únicamente requería entrenamiento y resultados. Para ella escalar en un barranco, en un valle, suponía algo más y era perfectamente consciente que la actividad que tanto amaba suponía un impacto en el medio en el que se desarrolla, por esta razón entendía la necesidad de preservar espacios vírgenes en los que las plantas y animales pudieran desarrollar también sus vidas. Comprendía la necesidad de compatibilizar la escalada con la conservación de los ecosistemas donde se desarrolla y sabía que la comunidad escaladora, a la que ella también pertenecía, debía ser responsable y consecuente con el desarrollo de su actividad.
Cristina era una bellísima persona y extraordinaria en todos los sentidos, una mujer muy querida. También ella cuidaba y quería a las personas con las que compartía su vida, era una persona de esas a las que llamamos “vitamina”, todo lo que hacía lo hacía con su mayor empeño y con esa energía que la caracterizaba.
Tu familia, amig@s y compañer@s te echaremos mucho de menos. Te llevaremos siembre en nuestra mente y en nuestro corazón. Hasta siempre Cristina, te queremos.
Tus compañer@s y amig@s.
¡Vuela alto Cris!
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