El fuego se declaró pasadas las 19.00 de este jueves, a causa de un rayo caído el día anterior.

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La AAPNA es la asociación profesional de los AGENTES FORESTALES del Gobierno de Aragón
Ley 4/2024, de 8 de noviembre, básica de agentes forestales y medioambientales. Artículo 2 y 3.
Artículo 2. Agentes forestales y medioambientales. La AAPNA forma parte de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medio Ambientales AEAFMA y de la International Ranger Federation IRF
A los efectos previstos en la presente ley, son agentes forestales y medioambientales
aquellas personas adscritas a las distintas administraciones públicas que, con
independencia de la denominación específica, tengan encomendada, entre otras
funciones que se detallan en el artículo 4, la tutela de la seguridad ambiental mediante el
desempeño de las funciones de vigilancia, policía y custodia de los bienes jurídicos de
naturaleza forestal y medioambiental.
Artículo 3. Naturaleza jurídica.
1. Los agentes forestales y medioambientales tendrán la condición de funcionario
público, así como la de agentes de la autoridad.
Cuando se cometa delito de atentado, que pueda poner en peligro grave la integridad
física de los Agentes tendrán al efecto de su protección penal la consideración de
agentes de la autoridad.
Esta naturaleza jurídica se hace extensiva, a efectos de su protección jurídico penal,
a los supuestos en los que se produzcan agresiones, amenazas, atentados y cualquier
hecho de similar naturaleza, que se realicen como consecuencia del ejercicio de dichas
funciones, aun cuando estuvieran fuera de servicio en el momento de producirse, si los
hechos se realizan como consecuencia o motivación de su ámbito profesional.
Las faltas de respeto y consideración a los agentes forestales y medioambientales en
el ejercicio de sus funciones, cuando no sean constitutivas de infracción penal, se
ajustarán a lo dictado por la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la
Seguridad Ciudadana, o las dictadas con similares fines.
2. Los agentes forestales y medioambientales tienen la consideración de policía
administrativa especial y de policía judicial en sentido genérico, actuando en este último
caso en auxilio de los jueces y tribunales de Justicia y del Ministerio Fiscal.
3. Las administraciones públicas y los particulares están obligados a prestar la
colaboración que precisen con los agentes forestales y medioambientales en el ejercicio
de sus funciones.
El fuego se declaró pasadas las 19.00 de este jueves, a causa de un rayo caído el día anterior.

El Gobierno de Aragón ha informado de que este viernes, en torno a las 22.00, se ha dado por controlado el incendio forestal declarado en la noche del jueves en el municipio oscense de La Fueva, en la Comarca del Sobrarbe.
En el lugar han trabajado tres cuadrillas terrestres, dos autobombas y un bulldozer, han precisado desde el Ejecutivo.
El fuego se declaró pasadas las 19.00 de este jueves, a causa de un rayo caído el día anterior. En un primer momento, actuaron dos cuadrillas helitransportadas, tres terrestres, tres autobombas y ocho Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón.
También se han movilizado varios medios aéreos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y la BRIF de Daroca, aunque finalmente no ha sido necesaria su actuación.
El fuego se inició sobre las 19.20 del jueves cerca de la aldea de Samper de Trillo, donde solo hay una casa habitada. Por el momento, se desconoce la superficie afectada.
El Gobierno de Aragón ha comunicado este viernes que el incendio forestal en el municipio de La Fueva, en la Comarca del Sobrarbe (Huesca), que permanecía activo desde las 19.00 de este jueves, se ha dado por estabilizado a las 8.47 de este viernes.
Por el momento, se desconoce la superficie afectada. En el lugar, trabajan tres cuadrillas terrestres, dos autobombas y un bulldozer, han precisado desde el Ejecutivo.
Un amplio dispositivo de medios aéreos y terrestres ha trabajado durante toda la tarde para tratar de sofocar las llamas del incendio, declarado cerca de la aldea de Samper de Trillo, a medio camino entre Ligüerre de Cinca y Palo. A última hora de la noche se retiraron los dos helicópteros y se quedaron cinco cuadrillas (tres terrestres y dos helitransportadas) y ocho agentes de protección de la naturaleza.
Según testigos del suceso, el fuego comenzó alrededor de las 19.20 en una zona arbolada. Una de las hipótesis que se barajan es que haya sido originado por un rayo que cayó la noche anterior durante una tormenta y quedó latente.
Tras el aviso al 112 de un ciudadano que vio las llamas desde la carretera, se desplazaron al lugar dos cuadrillas helitransportadas, tres cuadrillas terrestres, tres autobombas y 8 agentes de protección de la naturaleza del Gobierno de Aragón. Un amplio despliegue para tratar de controlar el avance del fuego cuanto antes ya que se había propagado por un terreno muy escarpado.
La única familia que reside en Samper de Trillo no tuvo que ser desalojada, ya que el viento hizo que el incendio se propagara en dirección contraria a su vivienda.
En la jornada del miércoles fueron extinguidos dos incendios forestales, ambos en la provincia de Zaragoza, según la información facilitada por el Gobierno de Aragón. Uno de ellos quemó menos de una hectárea en La Puebla de Alfindén. Trabajos en la extinción tres camiones, uno de ellos de la DPZ, una cuadrilla terrestre y agentes de protección de la naturaleza. La causa fue una infraestructura. Y también fue sofocado otro pequeño fuego de menos de una hectárea en Ibdes gracias a la colaboración de dos camiones, una cuadrilla terrestre y dos agentes de protección de la naturaleza.
Actualmente hay un nivel de alerta roja por peligro de incendios forestales en varias zonas de Aragón y naranja en la mayoría del resto de la comunidad por lo que se hace un llamamiento a extremar la precaución.
Muchos vecinos han colaborado con sus tractores junto a los equipos de extinción evitando que el fuego, avivado por el viento, se acercara al casco urbano.

Un incendio ha generado este martes una gran alarma entre los vecinos de Laluenga, en la comarca del Somontano, ya que las llamas han arrasado unas 60 hectáreas de rastrojos. La labor de los equipos de extinción, unido a la colaboración de numerosos vecinos de los municipios cercanos con sus tractores, ha evitado que el fuego fuera a más y amenazara el casco urbano de la localidad. Aunque las causas se están investigando, una de las hipótesis que se barajan es que haya sido provocado por unos trabajos en una línea eléctrica.
Según ha explicado la alcaldesa de Laluenga, Cristina Juárez, el incendio se ha declarado en torno a las 16.00. Las llamas han ido propagándose por los rastrojos de campos ya cosechados y han ido avanzando hacia la zona deportiva del campo de fútbol y las piscinas y ha llegado a rodear el cementerio. Se ha generado una densa humareda, pero no ha sido necesario realizar ninguna evacuación.
Al lugar se han desplazado brigadas forestales y un helicóptero de la DGA, además de los bomberos de la Diputación Provincial de Huesca, además de agentes de protección de la naturaleza, voluntarios de Protección Civil y agentes de la Guardia Civil.
La alcaldesa ha agradecido también la rápida respuesta de agricultores de Barbuñales, Berbegal, Laluenga, Laperdiguera, Pertusa y Torres de Alcanadre, que han realizado cortafuegos en los alrededores del pueblo labrando con sus tractores para evitar de esa manera que el fuego llegará al núcleo urbano. "Han conseguido que el daño sea el menor posible. Dada la temperatura que teníamos, si no hubiese sido por su labor, el incendio se hubiese desmandado bastante porque hacía viento que mandaba las llamas hacia la zona deportiva", ha valorado.
Sobre las 18.30, e fuego se ha dado ya por controlado aunque se ha quedado un retén en la zona para asegurarse de que no se reavivara. También se han quedado almendros y huertos particulares.
La altas temperaturas previstas para hoy mantienen en alerta la zona afectada por las llamas. Los alcaldes de las localidades perjudicadas piden que se depuren responsabilidades por el desastre.
Tras cinco días de combatir a destajo las llamas, el incendio de Ateca se dio este sábado oficialmente por controlado a las 20.30 con un balance de 14.000 hectáreas arrasadas y unos daños, pendientes de valorar, que serán cuantiosos.
El Gobierno aragonés rebajó también el nivel de emergencia. La alerta, no obstante, se mantiene ante las altas temperaturas previstas para hoy que pueden volver a alcanzar los 40 grados. Durante la noche se quedaron trabajando en la zona más crítica, en el monte de Embid de Ariza, tres cuadrillas terrestres, tres autobombas y un agente de protección de la naturaleza para vigilar y apagar posibles reproducciones.
Aún quedan por delante, según los expertos, al menos dos semanas antes de que se pueda dar por extinguido. Hay que comprobar que en el perímetro, que en este caso alcanza los 72 kilómetros, no existen materiales que aún acumulen calor y puedan desencadenar que se reaviven las llamas, una tarea que requiere tiempo.
Los alcaldes de los municipios damnificados se reunirán el lunes con representantes de la DPZ y de la comarca Comunidad de Calatayud para consensuar la solicitud de declaración de zona catastrófica. Mientras las localidades vuelven poco a poco a la normalidad en plena época estival, los agricultores que han perdido parte de su medio de vida, sino todo, reclaman a las administraciones que sean ágiles en la concesión de ayudas y habiliten medidas concretas.
Los alcaldes reclaman, unos con mayor contundencia que otros, que se depuren responsabilidades por este desastre. De los más críticos, los regidores de Alhama de Aragón y Bubierca, José María Castejón y Antonio Borque, respectivamente. «En otras comunidades hay prohibiciones para intentar evitar estas catástrofes», aseguró Borque. Castejón recordó que la empresa forestal Land Life ya causó otro incendio hace un mes en el mismo lugar y "eso es negligencia". La alcaldesa de Villalengua, Ana Villar, habló de "una irresponsabilidad" que "debe tener consecuencias". Su homólogo de Moros, Manuel Morte, mostró su confianza en que las investigaciones den resultados y "la justicia actúe".
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Bomberos forestales combatiendo las llamas en la comarca de Calatayud esta semana. SERVICIO ESPECIAL
El factor humano es fundamental en la extinción de incendios. Y, en el caso de Aragón, dos categorías profesionales, la de agentes de protección de la naturaleza (APN) y la de bomberos forestales son las que se encuentran siempre en primera línea de fuego cada vez que arde un bosque.
Pero en el caso de los primeros, según los sindicatos, su distribución geográfica no es la adecuada debido a que no se diseñó teniendo en cuenta la dimensión del riesgo de incendio en la actualidad, pues algunas zonas de la comunidad están más castigadas por el fuego que otras.
«Ahora mismo estamos negociando con el Gobierno de Aragón el número de APN que debería haber y los lugares donde deberían estar ubicados», explica José Fernando de Sus, agente de protección de la naturaleza y delegado sindical de UGT.
«Lo ciertos es que somos 360, 80 menos que hace 40 años, y que estamos concentrados mayoritariamente al norte de la provincia de Huesca, una zona menos castigada por el fuego que, por ejemplo, el valle del Ebro, el Maestrazgo o el _Bajo Aragón», señala De Sus.
El representante de UGT reconoce que será difícil cambiar la dinámica geográfica dado que el APN, en tanto que funcionario, opta a una plaza en un lugar concreto. Pero es preciso, continúa, adaptar la plantilla a la nueva realidad forestal creada por el cambio climático.
Los APN son los profesionales encargados de dirigir a los bomberos forestales cuando se registra un incendio y en otro tipo de labores relacionadas con la gestión de los montes.

Incendio forestal en Ateca. JAVIER CEBOLLADA
Los bomberos varían en número a lo largo del año y han conseguido recientemente que se les contrate durante 11 meses, si bien su meta es que la relación laboral cubra todo el año, afirma Antonio Albiol, bombero forestal y delegado sindical de CCOO en Sarga, la empresa pública encargada del mantenimiento de la masa boscosa.
«La principal reivindicación es que se reconozca nuestra categoría profesional como bomberos forestales, que es lo que somos, pues en la actualidad se nos contrata como peones», subraya Albiol, que ejerce su trabajo en el Alto Mijares, junto a la localidad turolense de Cedrillas.
Además, continúa, el colectivo aspira a que el contrato se realice al cien por cien. «Actualmente estamos contratados al 90%, de forma que el trabajador tiene que correr a cuenta de determinados gastos que, en realidad, corresponden a la empresa», afirma.
Un presupuesto de 34 millones contra el fuego
El presupuesto que el Gobierno de Aragón destina esta campaña para la prevención y extinción de incendios asciende a 34 millones de euros, tres millones más que el pasado ejercicio y tres veces más que en 2014, según cifras facilitadas por la Dirección del Medio Natural y Gestión Forestal.
Los recursos destinados a la lucha contra el fuego han ido aumentando paulatinamente en el curso de los últimos años, así como los efectivos humanos y materiales que se destinan a tareas relacionadas con la protección de la masa forestal en la comunidad. De forma paralela se ha ido incrementando la duración del contrato de los bomberos forestales, que ahora se extiende a lo largo de 11 meses, lo que permite llevar a cabo tareas de prevención centradas sobre todo en la limpieza de las zonas arboladas y en el trazado y mantenimiento de los cortafuegos.
Pero, sin duda, el incendio que ha asolado estos días la comarca de Calatayud consumirá una parte importante de los recursos económicos que Aragón emplea en la lucha contra el fuego, dada la gran magnitud de la catástrofe medioambiental. En cuanto a medios humanos, en plena activación la DGA cuenta con 1.500 bomberos forestales de la Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental (SARGA), así como con 57 técnicos y 400 agentes de protección de la naturaleza (APN), 360 según las cifras manejadas por los sindicatos. Aragón dispone además de 57 cuadrillas terrestres simples, 5 dobles y 8 helitransportadas, así como de 39 autobombas y diversos medios aéreos, a razón de un helicóptero por provincia.
A estos medios hay que sumarles los que aporta el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en particular la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), con base en Daroca, un helicóptero bombardero Kamov, varios aviones anfibios Canadair y u n dron para el envío de imágenes térmicas georreferenciadas.
Otro punto que se aborda en todas las negociaciones con la Administración autonómica es el del pase a la segunda actividad a partir de los 60 años. «Nuestro trabajo es duro y habría que prever salidas en puestos que no supongan estar en contacto con el fuego, sino en tareas administrativas y de otro tipo», indica el sindicalista.
Asimismo, los bomberos forestales reclaman incrementos salariales que reflejen la gran dedicación que requiere su trabajo, así como el riesgo inherente al mismo. «En la actualidad, el sueldo base está entre 1.100 y 1.200 euros», manifiesta Albiol, que precisa que esa suma no tiene en cuenta los pluses y primas previstos por horas extras, intervención en incendios, atención continuada y otros conceptos. Con todo, asegura, se trata de complementos muy bajos que no suponen un incremento apreciable en la cantidad percibida por el trabajador.

Actuación en el incendio de Ateca. SERVICIO ESPECIAL
«No somos unos héroes ni vamos de tales», declara Albiol. «Lo único que pedimos es que se nos dé el mismo trato que al resto de los trabajadores del sector público», agrega.
Pese a que quite importancia a su cometido, lo cierto es que los bomberos forestales son una pieza clave en la lucha contra el fuego, como se ha visto esta misma semana en su crucial intervención para frenar el avance de las llamas en la comarca de Calatayud.
Los ecologistas advierten de que el calentamiento quemarás más territorio
Ecologistas en Acción ha pedido al Gobierno de Aragón que «se mejoren las capacidades humanas y materiales de bomberos y brigadas contra incendios, ya que el calentamiento global va a traer más fenómenos parecidos», en referencia al siniestro medioambiental de Ateca y los pueblos de su entorno.
La entidad explica que el incendio «fue detectado con celeridad», si bien sostiene que «no pudo acometerse con eficacia por la insuficiencia de medios y por las condiciones climatológicas extremas».
Ecologistas en Acción subraya que el fuego se inició en una finca privada dedicada a la caza, debido a la realización de unas labores de repoblación que tendrían que haberse efectuado en otra época del año. En este sentido, solicita que se aclaren las circunstancias en las que dos empresas privadas fueron contratadas para llevar a cabo las tareas forestales en una época inadecuada para ello y con el fin de obtener derechos de emisión de dióxido de carbono.
Asimismo, los conservacionistas apuestan por el fomento de la agricultura y la ganadería para retener la población y mantener limpia la masa forestal.
El propio delegado sindical reconoce que a veces se ven sobrepasados. «En el incendio de Ateca había llamas de cinco metros y, en esas circunstancias, dejamos de tener suficiente capacidad de acción», dice. Pero al final el dispositivo funcionó correctamente «y fue todo bien». Y ello, agrega, pese a que la situación era muy compleja.
No solo combatían las llamas en parajes montañosos, sino que además «soplaba el viento y el bosque se hallaba lleno de biomasa», una mezcla de restos leñosos que cubre el suelo de los pinares y actúa de combustible en caso de incendio.